La formación de las empresas en territorio peruano tiene diferentes formas de constitución que nuestro ordenamiento jurídico permite con el objetivo de impulsar el crecimiento económico.
Desde una persona jurídica, constituida mediante la forma de una Asociación o en formato de Organismo No Gubernamental-ONG (con la condición de “no lucrativa” o lucrativa) regida por sus propios estatutos y de forma supletoria por lo establecido en el Código Civil, léase colegios, institutos superiores y/o universidades; pasando por La Empresa Individual de Responsabilidad Limitada-EIRL normada por ley propia; así como las reconocidas por la Ley General de Sociedades, siendo las más populares la Sociedad Anónima Cerrada-SAC (con un mínimo de dos accionistas) y la Sociedad de Responsabilidad Limitada-SRL (utilizada con frecuencia por grupos familiares); hasta la Persona Natural con Negocio Propio (conocida como empresa unipersonal) reconocida, por una ficción jurídica solo por la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria-SUNAT.
Sea cualquiera la forma de constitución empresarial que se haya elegido, por lo general en nuestro país se agrupan por personas cuya afinidad es familiar o amical debiendo tener presente que su constitución es muy sencilla y que, en muchos casos se puede crear con el aporte de dos computadoras e incluso con una silla y un escritorio, pues nuestro ordenamiento jurídico permite la constitución con aporte de capital o de bienes muebles.
Para el caso del presente artículo vamos a desarrollar las controversias que se desarrollan en una Sociedad Anónima y que podría ser parecida a cualquier persona jurídica que tenga dos o más integrantes.
De lo explicado líneas arriba se puede inferir que la constitución de una empresa en Perú es muy sencilla, el problema surge cuando la misma comienza a facturar sumas importantes de dinero de forma anual y el negocio comienza a crecer a ritmo geométrico iniciando una época de bonanza cuya rentabilidad, para los siguientes ejercicios contables, dependerá de la habilidad de la Gerencia, el Directorio y/o de los socios en su conjunto.
El problema comienza cuando los socios desean ser también Gerentes o pertenecer al Directorio ya que, dependiendo del éxito de la empresa, cada etapa pone a prueba y califica la eficiencia y eficacia de la Gerencia y/o el Directorio, ya qiue para el puesto de Gerente se requiere una persona con experiencia y que sepa Planificar y/o Ejecutar en función a los resultados esperados y que se encuentran estipulados en el Plan Estratégico y el Plan de Marketing y Ventas.
Para el caso de una persona que integra el Directorio, generalmente son profesionales con una amplia experiencia corroborada en el sector en el que se desarrolla la empresa y que le permite acortar camino al logro de sus resultados, siendo que un accionista que desee integrarlo y que no tenga dicho perfil será un obstáculo en su desarrollo económico y hasta cuando no puede llevar a la empresa a la insolvencia y posteriormente a su extinción.
Este problema se agrava cuando los accionistas ingresan a la empresa como trabajadores, no importando el cargo que ocupen, pues su actuar será la de un accionista fiscalizador y hasta cuando no, si no tiene la experiencia del caso, en opositor a las disposiciones de la gerencia y/o el directorio.
Para que estos incidentes no sucedan la Gerencia, el Directorio y/o los accionistas deben de crecer con la empresa para lo cual el primer paso es tener una contabilidad organizada, no solo en términos contables y/o de declaración de impuestos al fisco, sino con información sustentatoria de las decisiones tomadas capaz de enfrentar una inspección de la SUNAFIL o una fiscalización de la SUNAT o una denuncia ante el INDECOPI.
Para evitar estas contingencias la empresa deberá tener una Estudio de Abogados que les brinde asesoría legal de forma preventiva y no correctiva, razón por la cual la empresa debe de incorporar en su presupuesto, como parte de su estructura de costos, el de invertir en asesoría legal de carácter preventivo de forma externa.
El trabajo de los Abogados de Empresas no solo consiste en participar solo cuando existen contingencias sino en prevenirlas, siendo una de sus primeras acciones la de tener al día las decisiones trascendentales que afectan o benefician al desarrollo de la empresa; acciones que se verán reflejadas en las memorias y los Estados Financieros que se presentarán de forma anual después de la Declaración Anual del Impuesto a la Renta en la Junta de Accionistas donde los inversores esperan recibir los beneficios de su inversión de capital.
La desconfianza entre familia y/o amigos que son accionistas nace cuando la información no es oportuna y/o transparente, pues no basta ser diligente en cómo se lleva la dirección de la empresa, es más importante que no exista dudas en la forma de llevar la empresa. Es por ello que por ley se regula la responsabilidad de la gerencia y el directorio existiendo incluso la posibilidad de solicitar la administración judicial cuando los accionistas consideren que es necesario realizar el cambio de la Administración no siendo necesario tener la mayoría de acciones en la empresa.